miércoles, 10 de junio de 2009

Proceso de Elaboración del Jamón Ibérico de Jabugo

Para elaborar un buen jamón ibérico (también llamado jamón de pata negra, jamón de bellota, etc, denominaciones que aluden a la raza de los animales o la alimentación, que se han vulgarizado y que no son válidas si no van avaladas por un control), en primer lugar, hay que contar con una buena materia prima, los perniles (procedentes de cerdos de raza ibérica alimentados en montanera con bellotas y hierba), se clasifican por peso, ya que en función de éste se aplicará una mayor o menor cantidad de sal, hasta ser cubiertos completamente. La correcta proporción de sal para cada pernil es imprescindible para obtener una calidad óptima en el producto final.

La sal cumple tres funciones de forma simultánea, potencia el color de la pieza que permite diferenciar el jamón ibérico de Jabugo, coadyuva el proceso enzimático que consigue el sabor y el aroma característicos del jamón ibérico y evita la proliferación de microorganismos indeseables.

La temperatura media en esta fase es de 2-4ºC, con una humedad relativa del 90-95%. A mayor temperatura, mayor cantidad de sal es absorvida por la pieza,por lo que no es conveniente que se superen los 5ºC. El frío también favorece la distribución de la sal en la pieza de jamón ibérico de manera uniforme.

Las piezas permanecen en sal durante tantos días como kilos pesan; a continuación se lavan con agua tibia para impedir que la sal siga penetrando y se procede con la siguiente fase del proceso, denominada secado, postsalado o asentamiento.

El secado se realiza en salas denominadas secaderos, que si son naturales permiten la entrada de aire exterior filtrado para favorecer un secado óptimo de las piezas. El jamón ibérico se va desecando y la sal se va distribuyendo por igual entre las masas musculares.

Al acercarse el verano, la temperatura ambiente asciende de forma natural y se reduce la humedad relativa, lo que posibilita la adecuada continuación del proceso de secado. Una vez terminada esta fase las piezas son trasladadas a las bodegas donde el proceso continúa de manera más lenta, con una temperatura entre 15 y 20ºC y una humedad relativa en torno al 37%.

En esta fase, el microclima de Jabugo influye decisivamente, al ser un clima mediterraneo fresco, diferente a otros lugares de España, lo que posibilita el sabor inconfundible de los jamones que allí se elaboran.

La permanencia en bodega de cada pieza oscila entre 18 y 24 meses, dependiendo del peso, que varía entre 6 y 9 kg.

Una vez que la pieza ha completado su estacia en bodega, necesaria para una correcta curación es sometida a la cala por el maestro jamonero para comprobar que la pieza de jamón ibérico de Jabugo se halla en su momento óptimo de curación y por tanto lista para su consumo.

3 comentarios:

  1. Os recomiendo mirar siempre en las páginas de las marcas, por ejemplo, el proceso de elaboración de jamón porque así os aseguráis que no llevan ningún aditivo que no sea la sal marina, el conservante natural. Aquí os dejo la web de Nevadensis http://nevadensis.es/elaboracion.html que es donde más me convenció este tema y donde siempre lo compro.

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